martes, 23 de diciembre de 2008


Me empieza un cosquilleo en la panza y termina en el bolsillo, he querido, desde que soy medianamente adulta, o imagino serlo, rebelarme en navidad y no hacer absolutamente ningún regalo, sino que acercarme a mi gente y decirles una verdad como presente de navidad y no es que no lo haga habitualmente, sino que a veces son pequeñeces que constituyen, en muchas ocasiones un verdadero giro y estos son un dulce calido y preciso
- Querida amiga, hablas muy fuerte
- Querido amigo, los jeans pitillos no te lucen
- estimada, deberías sonreír un poquito más, sonriendo te ves reluciente.
- Sé que no me has pagado lo que me debes porque te olvidas, pero el que no lo hagas me hace respetarte un poco menos y no es la plata lo que está en juego.
- Me gusta que al despedirte me abraces fuerte porque tus abrazos están llenos de pureza.
- te viene el color azul
- Llama a tus papás
- no olvides a los abuelos
- feliz navidad

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