lunes, 7 de diciembre de 2009


Las personas y sus bosques, sus nebulosas, sus detalles, sus versiones y cobardías. Lo de siempre: sus demonios, excusas, cien vidas paralelas, una y mil mentiras. Y si, me declaro aun ingenua, poco suspicaz y el blanco perfecto para el estreno de nuevos discursos.
La receta de colegio fue, no creas todo lo que oyes ni siquiera creas todo lo que ves y claro, a veces parece sencillo andar con censores, dudar, desconfiar y las murallas de siempre, pero opté por el camino empedrado, opté por confiar, opté por la convicción de que esencialmente se tiende a lo bueno, como en esas clases de filosofía que sólo servían para orientar a los que ya estábamos en ese universo curioso y paralelo.
El dolor de asumir la inconsecuencia, las mentiras, las maldades, los atajos burdos, sólo pesan lo que pesa quien los genera, el dolor es mudo y corto, quien se queda con la peor parte es el que aprendió a no creer todo lo que escucha, a no creer ni siquiera en lo que ve, como el viejo del saco arrastrando miserias infinitas, las suyas y las de quien eligió, pues los imanes aquí aplican en todo su esplendor....
Siempre, a pesar de los dolorosos cinco segundos que terminan cuando termina este escrito, me quedaré con la mejor parte…CREER QUE ESCENCIALMENTE TODO TIENDE A LO BUENO.
Así me aseguro, sin riesgo ni discursos, a tener junto a mí, la mejor parte de la torta

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por supuesto que sigues siendo la misma Soledad, no te rendiste eh, y bueno, acá los resultados.
Pues no trances tu círculo, cree hasta que duela, tiene de dulce y agraz, pero al final del día te quedas, como dices "con la mejor parte de la torta".
Un abrazo
Mauricio

javiera pez realizaciones dijo...

me encanta que la mejor parte de la torta sea para ti, contrariamente a lo que se dice que se hace, dar lo mejor al otro, porque!!, la culpa la tiene el vaticano y ni siquiera come torta, que costaba un poco de azuquitar en una ostia?